La intención del Gobierno vasco de ampliar la renta de garantía de ingresos a todos los menores tutelados por la Administración al cumplir los 18 años también ha causado preocupación entre las asociaciones del tercer sector que trabajan en favor de la inclusión social
¿Cómo valora el nuevo decreto del Gobierno vasco?
La renta de garantía tiene dos elementos y se está fijando únicamente en el aspecto económico. Hay un tema clave, que son los convenios de inserción. Se pretende que todo el mundo tenga cubiertas sus necesidades básicas, y eso es algo que tiene que estar cubierto para todas las personas, hayan estado o no tuteladas.
¿A qué se refiere con que se fije sólo la atención en el aspecto económico?
El café para todos no creo que sea la medida más adecuada.
¿Por qué?
Todos tienen que tener sus necesidades básicas cubiertas, eso no está en duda. Pero para todos no vale lo mismo: puede haber chavales que tengan unas necesidades que tenga que cubrir la renta de garantía de ingresos y va a haber otros que van a necesitar otro tipo de medidas: educativas, socio-sanitarias... No hay que simplificar el tema y pensar que sólo con el aspecto económico se evita la exclusión, porque no es así. No se puede dar dinero por dar; hay que hacerlo con unos objetivos claros. El elemento de éxito para un proceso de inclusión social es el acompañamiento educativo, aún más en estas edades. Es un elemento clave.
¿Y cuál es el mecanismo más adecuado para ello?
¿Darle 1.000 euros y que haga lo que quiera? ¿O un proceso educativo en el que le proporciones una educación en valores, una formación para el empleo...? Esta última me parece una inversión muy buena; vamos a cubrir todas sus necesidades básicas, pero es fundamental el acompañamiento educativo. En este momento hay en Bizkaia experiencias muy interesantes que llevan tiempo funcionando, los programas de Mundutik Mundura y Hemen, para jóvenes extranjeros no acompañados, pero que serían aplicables a todos. Son procesos formativos serios, con un grado de exigencia alto. Se cubren sus necesidades básicas y se les acompaña en su proceso de formación en valores, para el empleo, en la cultura... Estos programas deberían ser potenciados porque los chavales, en muy poco tiempo, están logrando unos niveles de inclusión aceptables. Más del 75% de ellos consiguen resultados positivos; en menos de 10 meses logran un acceso a una vivienda digna, a un empleo...
¿La garantía de ingresos no lograría eso?
Si lo consiguiese, yo lo apoyaría totalmente. Con 18 años un chaval se está haciendo todavía, todos tenemos hijos, vecinos, sobrinos de esa edad y sabemos lo que es. Habrá algunos que sí que lo necesitarán, no digo que no. Pero creo que con ellos nos tenemos que plantear una inversión en procesos educativos claros que los hagan buenos ciudadanos.
¿Cree que provocar una desincentivación laboral?
Para algunas personas la renta de garantía de ingresos es un agarradero, una ayuda para tomar impulso y salir adelante en momentos de dificultad; en otros sí puede provocar una desincentivación. No puede haber una renta de garantías sin un programa de inclusión activa.
Pero ya existen...
Sí, pero vamos a ser realistas. Pediría al legislador que analice qué resultados están dando y si realmente están cumpliendo la finalidad para la que se hicieron.
¿Cree que la medida del Gobierno vasco tendrá éxito?
No lo sé. Pero sí sé que hay experiencias contrastadas, sobre todo dedicados a jóvenes extranjeros pero también aplicables a cualquier joven, los programas Mundutik Mundura y Hemen. Apostaría por fomentar estos programas que están dando buenos resultados en este momento. Y no sólo para inmigrantes, sino para todos los jóvenes que están en dificultades hoy en día. Es un modelo a seguir.
¿Puede afectar a los programas como "Hemen", que desarrollan desde Goiztiri junto a otras asociaciones?
Con mil euros en el bolsillo, puede haber chavales que quieran seguir en un proceso de inserción y otros que piensen qué más quiero. La inmigración es un potencial de futuro que va a tener la CAV, más vistas las tendencias vegetativas, y hay que potenciarlo, pero de forma adecuada. Hay que tomar en serio a estas personas que van a ser el futuro del País Vasco.